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Un año de cambio: Alamance-Burlington logra una importante recuperación educativa

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Foto: ABSS

Alexis Quintar – Hay noticias que no llegan con estruendo, pero que pueden cambiar el rumbo de una comunidad. Esta semana, el Sistema Escolar Alamance-Burlington (ABSS) recibió una de esas noticias, por el hecho de que el distrito dejó oficialmente de estar clasificado como de “bajo rendimiento”. Los nuevos resultados estatales, correspondientes al ciclo escolar 2025-2026, muestran que ABSS pasó de tener 20 escuelas clasificadas como de bajo rendimiento a 12, una reducción que el propio distrito presenta como un punto de inflexión.

La mejora también se refleja en otros indicadores: el crecimiento académico aumentó de manera considerable, las calificaciones F bajaron de ocho a tres escuelas y el porcentaje de estudiantes que alcanzaron niveles de competencia también avanzó. Para el superintendente de ABSS, Dr. Aaron Fleming, abandonar esa categoría representa el resultado de un trabajo que comenzó mucho antes de que aparecieran los números.

“Ya no somos un distrito con bajo rendimiento. Es el resultado directo del arduo trabajo de nuestros maestros, directores y equipos de apoyo, quienes se esforzaron al máximo cada día. Establecimos altas expectativas, brindamos a nuestros educadores las herramientas y la capacitación adecuadas, y nuestros estudiantes demostraron de lo que son capaces”, afirmó Fleming en una entrevista que le concedió a FOX8.

No fue un cambio producido de un día para otro

Durante los últimos años, ABSS tuvo que afrontar importantes gastos relacionados con reparaciones, renovaciones y eliminación de moho en sus edificios. Esa situación terminó afectando el presupuesto y, según Fleming, también provocó recortes de personal y del currículo. Una de las estrategias fue destinar asesores pedagógicos a las ocho escuelas que habían recibido una calificación de “F”.

El resultado fue concreto: cinco de esas escuelas consiguieron abandonar esa categoría, siete mejoraron su Índice de Desempeño Escolar y ocho registraron avances en sus indicadores de crecimiento. En la Escuela Secundaria Turrentine, el cambio fue particularmente visible, ya que la institución pasó de una “F” a una “C” y elevó su puntuación de rendimiento escolar en más de 14 puntos.

“Gracias a una sólida colaboración, altas expectativas y la convicción compartida en el éxito de cada estudiante, nuestra comunidad escolar ha sentado las bases para un crecimiento académico significativo y sostenido”, manifestó Scott Moore, director de la Escuela Secundaria Turrentine en el sitio web de Sistema Escolar de Alamance-Burlington. Además, Moore sostuvo: “Los logros académicos alcanzados son un reflejo directo del compromiso colectivo y el arduo trabajo de nuestro profesorado, personal, estudiantes, familias y la comunidad de Turrentine. Estos logros son una prueba de lo que podemos conseguir cuando trabajamos juntos con propósito y compromiso. En la Escuela Secundaria Turrentine, estamos aquí hoy para aprender, para que mañana podamos liderar”.

La experiencia de la Escuela Primaria R. Homer Andrews también refleja el enfoque adoptado: objetivos claros, decisiones basadas en datos y una relación más estrecha con los estudiantes y sus familias. La idea fue sencilla, aunque no necesariamente fácil: conseguir que cada alumno entendiera sus propias metas y participara activamente en su progreso.

En la Escuela Secundaria Graham, el lema elegido resume buena parte de esa filosofía: “Todos, todos los días, juntos”. Este establecimiento apostó por expectativas académicas más altas, una enseñanza rigurosa, recursos especializados y un trabajo más coordinado entre docentes. Y en la Escuela Intermedia Hawfields aparece quizá uno de los ejemplos más fuertes de constancia. La escuela mantiene un crecimiento de dos dígitos y, este año, ocupa el primer lugar en crecimiento general entre las escuelas públicas de Carolina del Norte.

 

El desafío ahora es sostenerlo

El propio Fleming sabe que abandonar la clasificación de bajo rendimiento no significa que el trabajo haya terminado. Todavía quedan escuelas que necesitan ayuda. El objetivo, ahora, es sostener los avances, fortalecer la lectura, una de las áreas en las que el distrito decidió aplicar un nuevo currículo, y continuar recuperando personal y desarrollando nuevas estrategias para los docentes.

El distrito consiguió algo que hace apenas un año parecía difícil: reducir de 20 a 12 las escuelas consideradas de bajo rendimiento y dejar en el olvido la clasificación de “bajo rendimiento”. Sin duda, el sistema educativo de Alamance-Burlington había recibido una señal de alarma y decidió no acostumbrarse a ella, demostrando en un escenario complicado se puede cambiar.